viva el che muerto

by Por William F. Buckley, Jr. (no login)

 

El Che Guevara tiene mucho más éxito muerto que vivo. El 9 de octubre de
1967, llevaba 11 meses tratando de llevar la revolución a Bolivia. El y
su pequeño pelotón se las habían arreglado para no reclutar ni un solo
seguidor entre el campesinado boliviano. Todo lo que habían podido
hacer, antes de que finalmente se vieran acorralados, fue matar a unos
50 civiles y soldados, en su mayoría mediante emboscadas. No es ése un
buen camino cuando el ideal es la revolución en toda la América del Sur
para formar un solo estado comunista.
El Coronel Joaquín Zenteno estaba al mando cuando el Che fue herido y
capturado, junto a dos de los suyos; los demás murieron en el combate.
Fue una captura bastante significativa, aunque el Che distaba mucho de
ser la Estatua de la Antilibertad que es en este momento.
Por supuesto, ya había combatido y tenido éxito junto a Fidel Castro en
la Sierra Maestra de Cuba, en 1959. Había sido miembro del Gabinete de
Castro. Pero era un alma inquieta y, después de escribir un cuaderno
titulado "Guerra de Guerrillas" , empezó a recorrer las capitales
europeas y durante meses trató de estimular la revolución en el Congo.
El rumor entre los cognoscenti era que Castro quería deshacerse de él,
en parte debido al natural carisma del asmático fumador en pipa
-aficionado a las boinas, lector de poemas y doctor en medicina - con su
sonrisa socarrona y su peinado a lo Beattle. Todo eso resultaba
irritante a Castro, que no cree en eso de compartir el escenario, como
descubriera su hermano, entre otros. De modo que cuando el Che dio a
conocer su intención de partir para colonizar a toda la América Latina
en nombre de la revolución, Castro fue fácilmente persuadido de que
debía dejarlo salir de Cuba.
Cuando el Che fue capturado, en el alto mando boliviano se planteó de
inmediato la interrogante: ¿Qué hacer con él? Fue llevado a una pequeña
escuela de La Higuera, en donde vivían 175 campesinos, con caminos de
tierra y electricidad intermitente.
El General René Barrientos, Presidente de Bolivia, ya había lidiado con
Regis Debray. Debray era un joven anarco-comunista francés que, al
estilo de Fred el Rojo, de Alemania; y del Che Guevara trataba de librar
al mundo del capitalismo, los militares y las libertades civiles, y fue
capturado en plena actividad terrorista. Ese mismo año había sido
juzgado en Bolivia, un juicio que sirvió para organizar las fuerzas de
la izquierda internacional, precipitando una larga filípica del filósofo
Bertrand Russell, que arremetía contra todo el que calificara a Regis
Debray de criminal de guerra.
Barrientos no quería más de eso y, por consiguiente, dio instrucciones a
Zenteno de que interrogara a Guevara al día siguiente y, después, lo
ejecutara.
Cuando, la tarde anterior, el Che se encontró frente a un soldado que
pudo haberlo matado a quemarropa, le gritó: "­No dispare ­No dispare Yo
soy el Che Guevara y valgo para usted mucho más vivo que muerto" . Pero
a la mañana siguiente se dio cuenta de que el alto mando boliviano no
estaba de acuerdo en que Guevara era más valioso vivo.
Hacia el fin del interrogatorio escuchó cuatro disparos provenientes de
la habitación contigua. "Ahí van Willy y Aniceto" , observó,
refiriéndose a los dos prisioneros sobrevivientes. El sargento encargado
de ejecutarlo preguntó si el Che sería lo suficientemente gentil como
para dejarle su famosa pipa. El Che le dijo algo irreverente. El no
asumió una actitud muy cristiana hacia los que habrían de ejecutarlo.
El Che Guevara había tenido sus propias dificultades con guerrillas. En
Camagüey, Cuba, en 1962, operaba un movimiento guerrillero
anticastrista. Cuando los guerrilleros fueron capturados, el Che Guevara
estaba al mando de los militares y el Che dio orden de ejecutar a los
guerrilleros.
Pero ahora, los mismos campesinos que no quisieron ayudar al Che vivo, y
que incluso dijeron a los militares dónde podían encontrarlo, hablan con
veneración del "Santo Che" . Su busto se levanta en la plaza de La
Higuera, junto a fotografías colocadas en altares provisionales del Papa
Juan Pablo II e imágenes de Jesús.
La publicidad no se detiene ahí, se encuentran imágenes del Che en
relojes Swatch, una cerveza inglesa, ropas, esquíes, un sitio del Web,
un disco compacto de rock, y cinco biografías, además de los anuncios de
seis películas.
"Los grandes sueños se realizan con grandes sacrificios" , dijo la hija
mayor del Che en la ceremonia que tuvo lugar en La Habana cuando se
recibieron los huesos del Che, enviados por avión. Ella terminó su
discurso con las palabras con que su padre terminaba los suyos: "Hasta
la victoria siempre. Patria o muerte" .
La patria del Che era, de acuerdo con su lugar de nacimiento, Argentina;
de acuerdo con su ideología, la Unión Soviética. Sus huesos descansan en
uno de los tres países que quedan que todavía se guían por su credo.
(c) 1997 Universal Press

Del libro Daga en el Corazon por el Dr. Mario Lazo
Pag. 254
Durante la mayor parte de su vida, Guevara se sintio motivado por un
odio profundo contra los Estados Unidos. Era un monstruo de crueldad,
absolutamente despiadado y desprovisto del mas minimo apice de compasion.
En todo momento rechazo con indiferencia nuestras suplicas y exhortaciones
en favor de muchas victimas inocentes de los infames "tribunales"
revolucionarios.
Durante sus dias de la Sierra Maestra, se refocilaba presidiendo los
"juicios "
y ejecuciones de sencillos campesinos analfabetos acusados de
insubordinacion, o de gentes en quienes recaian sospechas de " derrotismo"
o confidencia.
Entre las deserciones, que eran continuas figuro la de uno de los
veteranos del Granma. Estos actos se castigaban con la muerte en el
momento de la captura. Todo joven combatiente que no pudiese soportar los
rigores de la vida guerrillera,
pagaba con su vida esa debilidad, ya que los rebeldes carecian de carceles.
Al referirse a la gavilla de castristas que fueron arrestados y
encarcelados por la policia mexinana poco antes de que salieran a "invadir"
a Cuba a finales de 1956, Guevara expreso el siguiente comentario: "( Los
policias) cometieron el error...
de no matarle ( a Castro) al hacerle prisionero"
Cuando el escritor rumano Stefan Bacie visito La Habana, el Che Guevara
lo invito a presenciar un fusilamiento. Baciu se ha referido algunas veces
a ese macabro invite, la ultima vez en su poema:
"YO NO CANTO AL CHE"
Yo no canto al Che,
como tampoco he cantado a Stalin
con el Che hable bastante en Mexico,
y en la Habana
me invito, mordiendo el puro entre los labios,
como se invita a alguien a tomar un trado en la cantina,
a acompañarlo para ver como se fusila en el paredon de La Cabaña.
Yo no canto al Che,
Como tampoco he cantado a Stalin;
que lo canten Neruda, Guillen y Cortazar;
ellos cantan al Che (los cantores de Stalin),
yo canto a los jovenes de Checoslovaquia.




Escrito desde Dec 5, 2003, 4:24 PM
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