Para los milicos asesinos, hasta las ultimas ___concecuecias,___ basta de mentir y manipular, asesinos solo son ellos, el che un ejemplo. gracias por __despertarno.__
*********************: Gerónimo Díaz de Vivar
Una de las mayores mentiras del mundo moderno es la que le asigna al periodismo, como una suerte de juramento de orden divino, la consigna de "Decir siempre la Verdad, toda la Verdad y nada más que la Verdad". Esto es lo que se recita como el preámbulo, pero la realidad es otra; la generalidad de los medios de comunicación -tanto orales como escritos- y de los periodistas, se limitan a interpretar las órdenes de quienes los contratan: patrones, avisadores, factores de poder y banda de turno, con hipócrita obsecuencia.
Teniendo en cuenta que como miembros del llamado Cuarto Poder gozan de ciertos privilegios, y están amparados en una impunidad imposible de alcanzar en los restantes niveles de nuestra sociedad, se manejan con total desaprensión e irresponsabilidad en la difusión de las noticias, donde se mezcla la verdad con la mentira para transformarla en una verdad a medias, que es lo que más confunde a la opinión pública. Así se transmiten noticias falsas, distorsionadas y dudosas, sin que a sus responsables les importe en absoluto el daño que provocan, y nunca se toman el trabajo de desmentirlas y, mucho menos, de aceptar el Derecho a Réplica.
Con este "criterio envenenado", el periodismo corrupto y venal se ha venido ocupando del tema de los desaparecidos, dando informaciones mentirosas o tergiversadas tanto en los números, como acerca de las circunstancias que llevaron a las Instituciones patrias a enfrentar a la subversión.
Si algún abnegado y curioso ciudadano se tomara el trabajo de comparar las noticias del pasado con las actuales, se encontraría con que las estadísticas dadas a conocer no coinciden en nada y son tratadas o variadas como si fuera un juego de quiniela.
Por ejemplo, si nos retrotraemos a años anteriores vemos que las cifras divulgadas desde enero de 1983 hasta noviembre de 1984 son:
Enero de 1983, el cardenal tercermundista Evaristo Arias, arzobispo de San Pablo y presidente del "Comité de Defensa de los Derechos Humanos del Cono Sur", entregó a SS el Papa en el Vaticano un informe con los nombres de las 7.291 personas desaparecidas en la Argentina desde 1976 a 1982 (Clarín 18/1/83).
Un mes más tarde, el mismo diario publica juntas dos noticias que contradicen su información anterior: la denuncia de las denominadas "Madres de Plazo de Mayo" en París aludiendo a que son "30.000 desaparecidos". La segunda, en la misma columna del matutino, proviene de Ginebra (Suiza) donde el presidente del Grupo de Trabajo que investigaba las "desapariciones en la Argentina" dentro del Comité de Derechos Humanos de la ONU, dijo que los casos presentados eran solamente 1780, de los cuales "tras cuidadoso examen, solamente fueron señalados al gobierno argentino 1.377 de esos casos". (Clarín 15/2/83).
A pesar de tanta contradicción (1.377 casos tratados por las Naciones Unidas" contra "30.000" alegados el mismo día en París), esta mentira quedó consagrada ante la opinión pública mundial y nacional, siendo repetida hoy en día hasta el hartazgo.
También fue reiterada en El Messagero de Roma (La Voz 27-3-83), por entidades poco confiables como la "Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos y Desparecidos" (FEDEFAM) en Caracas, Venezuela, cuyo vocero confesó haber estado "desaparecido" (un aparecido más) en nuestro país (Crónica, 7/5/83).
Ese mismo día y año, se publicaba el diario de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), uno de cuyos fundadores y vocales fue el tartufo Dr. Alfonsín, por entonces presidente de la Nación. La Escribe entidad sólo había registrado 5.780 desaparecidos después de una exhaustiva investigación. (Crónica 6ta. 7/5/83).
Una semana después de tan dispares afirmaciones, el mismo vocero "ex-desaparecido" y secretario general de FEDEFAM, siempre en Caracas, redujo su estimación anterior de "30.000" a "21.000".
Pero la falaz cifra de "30.000 desaparecidos" siguió siendo reiterada por los medios y en todo lugar, sistemáticamente, hasta imponerla como una "verdad-insoslayable". Así lo hicieron los agitadores de izquierda argentinos, uruguayos, brasileños y españoles que asaltaron y coparon nuestro Consulado General en Madrid (España), reclamando por "30.000 desaparecidos", de los cuales pueden haber muchos casos como el de los dos hijos de Hebe Bonafini que (viven-desaparecidos) en el exterior.
En medio de la propalación de cifras tan disímiles y contradictorias (30.000 - 27.000 - 20.000 - 17.000 - 15.000 - 10.000 - 6.000), se produce otra declaración de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que reitera haber interrogado al gobierno argentino sobre 1.377 personas desaparecidas...
Días después, el 25 de mayo de 1983, el diario La Voz, órgano de la "Intransigencia Peronista", publica un artículo del activista y dirigente Emilio Fermín Mignone, donde con mucha elasticidad menciona a los "veinte o treinta mil desaparecidos, cuyo único delito era ser generosos e idealistas y trabajar por la liberación y el bienestar de nuestro pueblo" (Como en la dictadura cubana).
Al parecer la cifra se va haciendo costumbre y ya nadie protesta por ella, permitiendo incluso que otros Estados se arroguen jurisdicción y atribuciones para investigar, interpelar y juzgar a Argentinos, como es el caso actual del juez español Garzón, que ha ordenado la detención de distintos ciudadanos y Patriotas.
A mediados de ese mes y año, la presidenta de las "Madres de Plaza de Mayo" reconoce tener sólo 2.500 asociadas (son muchas menos), por lo que cabría preguntarse qué pasa con las restantes 27.000 madres que no reclaman por sus hijos. Por otra parte, nunca las "2.500 asociadas" se han hecho presentes en la tan manoseada Plaza de Mayo, como lo demuestran la escasa decena de "pañuelos blancos" que siempre aparecen en actos en nuestro país y en el exterior (en otra nota daremos a conocer de dónde provienen las divisas con las que se mueven por distintas capitales del mundo).
En la segunda mitad de 1983, un "Colectivo contra la Autoexculpación de la Junta Militar Argentina" imprimió y distribuyó en Europa para su envío a la Casa Rosada, unas postales referentes a los "30.000 argentinos desaparecidos", que como dijimos, gozan en muchos casos de buena salud y buen pasar.
Quien luego habría de presidir la "Comisión Nacional sobre Desaparecidos" (CONADEP), el marxista-comunista y mediocre novelista, Ernesto Sábato, aludió en Roma a "informes internacionales que ubicaban entre 6.000 y 15.000 el número de personas que desaparecieron durante la guerra contra la guerrilla de izquierda" (Es decir, la subversión terrorista atea, materialista y apátrida). A través de estas cifras vemos que la cantidad se reduce a la mitad y a un 20 por ciento de la pretendida cantidad de "30.000 desaparecidos".
Por esa época, el presidente, vocal fundador de la APDH y ex defensor de los guerrilleros del ERP, Raúl Alfonsín, estimó en "10.000" el número de desaparecidos durante la represión antisubversiva (Clarín 23/1/84), en una nueva reducción a la tercera parte de la cifra. Esta estimación procedente en esa oportunidad del más alto nivel nacional, refleja un giro que había venido operándose en el plano internacional inclusive, como fueron las explicaciones brindadas por el rabino y pederasta Marshall Meyer en Nueva York, acerca del propósito de la CONADEP de "estudiar la desaparición de 10.000 a 17.000 personas", nueva cantidad máxima que vuelve a reducir a la mitad la que habían difundido hasta entonces por el mundo. (La Nación, 31 enero 1984).
En medio de la propalación de cifras tan disímiles y contradictorias (30.000 - 27.000 - 20.000 - 17.000 - 15.000 - 10.000 - 6.000), se produce otra declaración de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que reitera haber interrogado al gobierno argentino sobre "1.377 personas desaparecidas, pero que no había recibido respuesta" (Clarín 6/11/84).
Coincidiendo con ese documento de las Naciones Unidas, se produjo otro comunicado oficial del presidente de la CONADEP, Ernesto Sábato, quien informaba sobre los primeros meses de actividad investigadora, diciendo haber recibido "más de 2.000 denuncias", pero que la dificultad estaba en que "hay muy escasas pruebas" (Tiempo Argentino, 21/11/84).
Ante tamaña y reiterada disparidad de cifras máximas, es casi disculpable que el diario más importante del mundo, The New York Times, se refiriese a los "6.000 a 30.000 desaparecidos". Lo cual refleja algo parecido a la Mentira de Ulises. Que se confunda entre 5 o 6 o 30, vaya y pase, pero aquí la confusión es de 1.377 a 30.000. ¿Qué diferencia, no? -Y por si fuera poco, según informa el diario La Razón del 27 de marzo de 1984, las Madres de Plaza de Mayo, presentaron denuncia y querella criminal ante un juzgado federal por la "privación ilegítima de la libertad de 974 desaparecidos desde el 24 de marzo de 1976".
Esta disminución constante - inexplicada e inexplicable - del número alegado de "desaparecidos", obligó a la CONADEP a publicar avisos reclamando denuncias personales o por carta. Si consideramos que la mayor organización guerrillera había sido la montonera, que llegó a tener en sus filas casi 18.000 terroristas, mientras las otras como el ERP (3.000 miembros), las FAL y distintas bandas menores podían completar el resto. Si en verdad hubiera habido 30.000 desaparecidos, esto querría significar que la guerrilla fue aniquilada en un ciento por ciento.
Pero todos sabemos que no es así, y que miles de ellos siguen bien vivos. Además, buena parte de estos criminales ocupan distintos estamentos del gobierno y de los poderes del Estado. Criminales a los que un senador borracho y trasnochado ha definido como "idealistas-románticos", y hasta no faltó algún hijo de mala entraña que los calificara como "patriotas".
En la heroica guerra contra la subversión, bien vale decir con José Antonio Primo de Rivera: "Cuando la Verdad es mansillada, no se la defiende con amabilidad ni incredulidad, sino con los Puños y las Armas".
¡Arriba Argentina!
Gerónimo Díaz de Vivar
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Escrito desde Sep 9, 2005, 8:21 AM de la dirección IP 24.232.175.173