«Señor: Dame una buena digestión y naturalmente alguna cosa que digerir. Dame la salud del cuerpo con el buen humor necesario para mantenerla. Dame un alma sana, Señor, que tenga siempre ante los ojos lo que es bueno y puro, de manera que frente al pecado no me escandalice, sino que sepa encontrar la forma de ponerle remedio. Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos y no permitas que me tome demasiado en serio esa cosa tan invasora que se llama "yo". Dame el sentido del humorismo, dame el don de saber reír de un chiste, a fin de que sepa traer un poco de alegría a la vida y hacer partícipes a los otros. Amén». Tomás Moro (1478-1535)
Santo Tomás Moro, ruega por nosotros.
Declaración de la Junta Directiva de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
by ATyTJ
Declaración de la Junta Directiva de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
Apoyada en un proteccionismo jurídico estatal, la Iglesia católica española se erigió durante el franquismo en rectora de los criterios de la moral de todos los ciudadanos, con el argumento de que la ley suprema es la ley de Dios. Ejerció con omnímoda libertad la educación religiosa en las escuelas, no aceptó el matrimonio civil, defendió una moral sexual obsesionada por el sexto mandamiento e impuso un modelo de familia en el que la mujer no tenía los mismos derechos que el hombre; modelo de familia que, como demuestra la experiencia, es un fracaso creciente. Desgraciadamente para los católicos abiertos a los cambios, el Vaticano II no afrontó el tema de la moral sexual. Lo descartó Pablo VI de la agenda de discusiones. No hubo “aggiornamento” en este punto. Después del evento conciliar, el Papa se mantuvo firme en posiciones morales rígidas, como se comprobó en el tema de la “píldora”, el celibato obligatorio de los curas y la negación del acceso de la mujer al sacerdocio. En la cúpula de la Iglesia católica prima todavía una moral preconciliar, defendida por los movimientos eclesiales neoconservadores, protegidos por la dirección rígida de la curia romana. El magisterio moral de los obispos, obsesionado por la “revolución sexual” y sus consecuencias, encaja mal en ciertos sectores de la sociedad e insatisface a muchos católicos de distintas tendencias. En lugar de fustigar a la sociedad secular por sus desvíos, podrían mostrar sosegada y cálidamente el sentido de la vida a la luz del evangelio y de Jesús de Nazaret, que es optimista y esperanzador. Es hora de los que los católicos sean libres y responsables en sus decisiones políticas y morales y de que se acepte y se reconozca a la mujer en la Iglesia como sujeto moral y religioso con todas las de la ley y sin discriminación alguna. Los documentos del episcopado español que abordan el terreno movedizo de las conductas de personas, parejas o familias, son juzgados severamente por amplios sectores de la población española, dado el contenido conservador e incluso fundamentalista que poseen. Los obispos ya no son los dueños de la moralidad pública, como lo fueron en la cristiandad, especialmente en los tiempos del franquismo. Tienen, por supuesto, derecho a opinar, incluso como grupo cualificado, pero sin erigirse en rectores morales de todos los ciudadanos y ciudadanas. La autoridad moral de los obispos españoles es hoy poco convincente en amplios sectores de la sociedad. A causa de sus rígidos y discutibles posicionamientos políticos y sociales, les falta credibilidad. Según el Informe Jóvenes 2000 y Religión de la Fundación Santa María “falta aliento innovador en las propuestas de la Iglesia”, el liderazgo está en manos de los “movimientos conservadores” y ha crecido el enfrentamiento de los obispos con “la sociedad del entorno”. Textos episcopales recientes y declaraciones de algunos obispos han desencadenado una tromba de rechazos por parte de partidos, sindicatos y organizaciones diversas y ha creado malestar en agrupaciones progresistas cristianas y en cristianos fieles al espíritu del concilio Vaticano II. Hay documentos episcopales que carecen de suficiente aliento espiritual, de carácter profético y de actitud de misericordia. Sobran muchas "certezas" contundentes que exponen y escasea el género interrogativo de los obispos consigo mismos, reconociendo -por ejemplo- que no lo saben todo. A veces hay en su discurso moral conclusiones claramente desafortunadas, como afirmar que la “liberación sexual” es causa de la violencia doméstica o que el uso del preservativo es comparable a la ruleta rusa. Uno de los focos de mayor malestar que produce el magisterio de los obispos es el relativo al proceso de la “liberación de la mujer”. Las quejas de las organizaciones feministas, fuera y dentro de la Iglesia, son graves y continuas. Las mujeres son vistas en la Iglesia con recelo, descalificación y amenaza, y son tratadas como menores de edad. Carecen de derechos y se sienten postergadas. Los obispos se quejan de que no se les entiende, cuando el reproche que les hacen muchos católicos y católicas es que sus afirmaciones no proceden con nitidez del Evangelio, sino de una tradición religiosa patriarcal, autoritaria y represiva. Esto es justamente lo que pensamos los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.
AVISO: El Foro Santo Tomás Moro no tiene censura previa. Esta circunstancia da lugar a la recepción ocasional de mensajes anónimos insultantes u obscenos que sólo pretenden sabotear el Foro. Se ruega a los foristas que detecten mensajes inadecuados, avisen lo antes posible a los administradores llamando a los teléfonos 629 203 900, 696 866 546 ó 609 408 204. Gracias.